¿CÓMO DECIDES TU FUTURO PROFESIONAL?

Vivimos en un entorno laboral cambiante en el que las decisiones sobre nuestro futuro laboral se ha convertido en nuestro día a día: introducción de nuevos métodos de trabajo, cambios de estructuras en las empresas, tecnologías aplicadas que nos pueden dejar con dificultades para seguir trabajando en lo que hemos hecho siempre, etc. Cuando hablamos de tener que tomar una decisión laboral, ya estamos hablando de ORIENTACIÓN PROFESIONAL.

La orientación profesional es el proceso de reflexión, análisis, toma de decisiones y ejecución de un plan de acción con la finalidad de conseguir y/o mantener un trabajo. En este proceso la clave está en el objetivo profesional, como esa ocupación hacia la que nos dirigimos.

El objetivo profesional se delimita desde dos puntos de información:

  • Qué y cómo son los trabajos que hay actualmente y también los que habrá en un futuro, es decir la información que tenemos del mercado laboral y sus tendencias.
  • Nuestros intereses, conocimientos, habilidades técnicas y personales que se identifican desde el proceso de análisis desde el autoconocimiento.

Para definir nuestro objetivo profesional contrastamos esta información para “descubrir” el grado de probabilidad de éxito de nuestra decisión, o sea, queremos asegurarnos que conseguiremos ese trabajo.

Pero, como seres humanos que somos, siempre se nos plantean las dudas sobre si estaré haciendo bien, si conseguiré el trabajo, si de verdad me gustará o se me dará bien. Al final tenemos que decidir y actuar asumiendo un riesgo a equivocarnos: hay que asumir un margen de error.

¿Qué podemos hacer para que este error sea lo menor posible?

Se trata de disponer de toda la información lo más real posible en estos dos ámbitos de conocimiento ya comentados: del mercado laboral y desde el autoconocimiento, pero esto no resulta fácil.

Nuestro cuerpo, y en especial el cerebro, es la herramienta que utilizamos las personas para recoger y procesar la información, y éste tiene una funcionalidad limitada a través de la mente. A la mente le resulta difícil manejarse con toda esta cantidad de datos que nos llega, por ejemplo desde las noticias sobre el mercado laboral: los trabajos de futuro, el sector tal está en declive, hay riesgo de crisis económica, los mercados, la parálisis política, etc. Además le añadimos la información que percibimos sobre nosotros mismos (el autoconocimiento), sobre las características profesionales que creemos que tenemos y que, en ocasiones, no coinciden con la realidad: Nuestras emociones y creencias condicionan esta apreciación subjetiva sobre nosotros mismos/as. Se monta entonces una sensación de caos en nuestra cabeza que produce la preocupación, ansiedad o agobios en cuanto a nuestro futuro laboral.

Hace poco leí una noticia del periódico expansión que informaba sobre cómo la inteligencia artificial nos podrá ayudar en el futuro a encontrar una respuesta más precisa a estas decisiones laborales o formativas. Aunque se trata igualmente de una recogida de dados y procesamiento de la información, ésta llega a través de nuestros actos en Internet quedando grabadas nuestras conductas en el día a día: lo que hacemos, dónde vamos, con quién nos relacionamos, lo que nos interesa, etc.  esta información es una muestra de quiénes somos y cuáles son nuestras competencias profesionales. En definitiva, la información resultante de la conectividad a través de Internet, nos puede ayudar a minimizar el error en las decisiones laborales. Es una forma de validar nuestra autopercepción de puntos débiles y fuertes para conseguir y desempeñar un trabajo.

Así que, parecer ser que por un lado está nuestra capacidad o «inteligencia natural» para tomar decisiones y, por otro lado, una inteligencia artificial, que ya está aplicándose para la orientación profesional.

No sabemos cómo se realizará la orientación dentro de unos años y hasta dónde llegaremos con la inteligencia artificial, por ahora apostamos por los sistemas de orientación actuales como los servicios que se ofrecen en los departamentos de empleo de los ayuntamientos, como en Ágora. Allí las orientadoras nos van a apoyar con información y diferentes planteamientos cómo tomar decisiones favorecedoras y seguir un plan de acción.

 

Sea como sea, la libertad para decidir siempre va a ser de la persona, te lo diga tu «inteligencia natural» o la inteligencia artificial. A mi me tranquiliza saber que nos queda la libertad para elegir lo queremos hacer que sólo la tenemos los humanos…¿o no?

 

“Un hombre puede hacer lo que quiere, pero no puede querer lo que quiere”.

Arthur Shopenhauer:

 

 

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