TRABAJO, ENVEJECIMIENTO Y GESTIÓN DE LA EDAD

En octubre de 2016 se celebró la semana Europea para la seguridad y salud en el trabajo, bajo el lema “Trabajos saludables para todas las edades”.

Según advierte la Agencia Europea para la Salud y Seguridad en el Trabajo (EUOSHA), se ha producido un envejecimiento de la población: cada vez son menos las personas jóvenes que se incorporan al mercado laboral, mientras que aumenta el porcentaje de trabajadores de edad avanzada (entre 55 a 64 años).
Estos cambios suponen una serie de retos clave para las organizaciones para afrontar:

• La captación de trabajadores jóvenes en un mercado laboral cada vez más limitado.
• Retener a trabajadores de edad avanzada con experiencia.
• Asegurar la productividad con la adaptación de los puestos.
• Mantener y actualizar la base general de conocimientos y habilidades.

Teniendo esto en cuenta, ¿qué aspectos del envejecimiento en la persona son los que nos más nos afectan laboralmente?

El envejecimiento es un proceso complejo y continuo que se inicia con el nacimiento y concluye con la muerte. Es un proceso multidimensional de cambios biológicos, psicológicos y sociales. A pesar de que la edad de una persona se define en años y meses, hay otras consideraciones a tener en cuenta, por ejemplo: Una persona con 57 años puede sentirse como alguien de 50 años (edad psicológica), estar en tan buena forma como alguien de 45 (edad funcional) o comportarse como alguien de 40 ( edad social).

Las personas cambiamos a medida que nos hacemos mayores, aunque la forma varía de unas personas a otras. En cuanto al ámbito laboral:

  • Muchos atributos, como la sabiduría, el pensamiento estratégico o la capacidad para deliberar, aumentan o incluso aparecen por primera vez al avanzar la edad.
  • La experiencia laboral y los conocimientos técnicos también se acumulan con la edad.
  • Sin embargo, algunas capacidades funcionales, sobre todo de carácter físico y sensorial, disminuyen como consecuencia del proceso natural de envejecimiento: cardiovascular, músculos y huesos, visión-oído, afecciones en la piel, cambios en la memoria y procesamiento de la información, cambios en patrones de sueño y capacidad de atención.
  • Además también cambian las exigencias en el trabajo, por ejemplo la introducción de la tecnología en los últimos años. Y que esto hace que la capacidad profesional de las personas para afrontar el trabajo también varía.
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Para garantizar nuestra buena capacidad de trabajo a lo largo de la vida laboral deberemos  tomar medidas en lo relativo a todas las dimensiones del envejecimiento de nuestra capacidad laboral: salud, habilidades y competencias y motivación.

El mantenimiento y la promoción de la capacidad de trabajo exigen un adecuado liderazgo y cooperación entre empleadores, gestores, supervisores y trabajadores.

GESTIÓN DE LA EDAD
El concepto de la gestión de la edad se refiere a la gestión de recursos humanos con un enfoque explícito en las necesidades de una mano de obra en proceso de envejecimiento. Tiene una orientación integral, intergeneracional y en términos de trayectoria vital.

 ¿Qué hay que tener en cuenta para la gestión de la edad en las empresas?

   →Contratar a la persona por sus capacidades y la experiencia, y no tanto por la edad. Es una oportunidad que supone contratar a personas con talentos concretos, experiencia y perspectivas de distintos grupos de edad.
→Intercambio de conocimientos, formación y aprendizaje continuo. La transferencia de conocimientos entre generaciones y los métodos para conservar y gestionar los mismos son cada vez más importantes.
→Desarrollo de la capacidad profesional: Garantizar la equivalencia entre el puesto de trabajo y las capacidades y competencias del empleado. Apoyo a los trabajadores de más edad con hacer planes para asumir cambios profesionales.
→Condiciones de trabajo flexibles, por ejemplo, en horarios teniendo en cuenta las necesidades de distintos grupos de edad.
→Promoción de la seguridad y salud laboral, por ejemplo, valorar los riesgos teniendo en cuenta el estado funcional y la adaptación de los lugares de trabajo.
→Rotación laboral y redistribución de puestos de trabajo. Movilidad interna de personas en puestos de trabajo.
→Apoyar en la salida del mercado laboral y transición a la jubilación.

Todo este trabajo nos ayudará adaptarnos al factor de población que hemos comentado, pero también se dan grandes beneficios cuando trabajan juntas personas de diferentes generaciones, por ejemplo: la diversidad provoca el aumento de la creatividad y la innovación por el intercambio de conocimiento entre generaciones.

Para conseguir estos beneficios, se debe hacer una buena gestión para saber hacer estas adaptaciones y aprovechar el potencial de todas las personas. Para ello, primero habrá que asumir que esta situación poblacional de la edad está ahí, y que las empresas van a tener que hacer frente a estos nuevos retos, ya que, pueden estar comprometiendo su productividad y su competitividad futura.

Fuente, mucha más información, recursos, guías y enlaces en Guía multilingüe sobre la gestión de la seguridad y la salud laboral en una población activa cada vez más envejecida

 Aquí estoy hablando de este tema en el el programa Àgora de RadioAlcoy-Cadena Ser

 

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