EL ESTRÉS LABORAL. CONSECUENCIA DE UN GRAVE RIESGO PSICOSOCIAL

A finales del siglo XX se hablaba del estrés como unas experiencias que vivían las personas con alto nivel profesional y que parecía que debían cumplir con altas expectativas laborales. Pronto nos familiarizamos con la palabra «estrés» y supimos que «no poder llegar a todo, e ir corriendo a todos los sitios» significaba «estar estresado/a». A principios del siglo XXI el estrés ya formó parte de la vida de todas las personas en los países avanzados, y actualmente, con la tecnología de la comunicación ha ido aún a más.

El estrés afecta a mucha gente y supone pérdidas económicas y de productividad

El sufrir estrés tiene unas repercusiones importante en el ámbito laboral, económico y empresarial. En 2019 se realizó la tercera encuesta europea de empresas sobre riesgos nuevos y emergentes (ESENER 3) de la EU-OSHA (Agencia Europea para la seguridad y la Salud en el trabajo, que tiene la sede en Bilbao). En ella se preguntó a más de 45 000 empresas de 33 países sobre su gestión actual de la salud y la seguridad en el trabajo (SST). Esta encuesta se centra especialmente en la gestión de los riesgos psicosociales, como el acoso y el estrés relacionados con el trabajo y también incluye preguntas sobre la digitalización. Según esta encuesta: sobre la mitad de los trabajadores europeos consideran que el estrés es un elemento común en sus lugares de trabajo.

El estrés laboral puede derivar en alteraciones y patologías psicosomáticas y en enfermedades y daños físicos para la salud, como las enfermedades gastrointestinales, cardiovasculares, músculo-esqueléticas y del sistema inmune. Todos estos daños, en ocasiones requieren bajas laborales por problemas de salud y ello supone costes económicos para la empresa, además de otros costes derivados de la productividad-organización y su efecto en la competitividad de la empresa.

 

El estrés es un riesgo psicosocial, es decir, un daño derivado del trabajo

Para que se produzca el proceso de estrés hay que estar expuestos a unos factores, condiciones o situaciones que son estresantes y que forman parte de losriesgos psicosociales de nuestro trabajo.Pueden ser:

  • Debido al tipo de trabajo a realizar (p.e., su monotonía, la sobrecarga física o mental, la ambigüedad de la información disponible, etc.),
  • Debido a su organización y ordenación (p.e., los turnos, la insuficiencia o inadecuación de los recursos disponibles, una estructura organizativa inadecuada, etc.)
  • Debido a las relaciones sociales e interpersonales que se dan en el trabajo (p.e., acoso psicológico, relaciones inadecuadas con los supervisores, relaciones conflictivas y tensas con clientes, etc.)

La empresa tiene el deber de la prevención y el trabajados/a tiene el derecho a la protección

Según el artículo 15 de la Ley de prevención de riesgos laborales (Ley 31/1995), en sus principios de la acción preventiva, nos indica: “El empresario aplicará las medidas que integran el deber general de prevención previsto en el artículo anterior, con arreglo a los siguientes principios generales:

  1. Evitar los riesgos.
  2. Evaluar los riesgos que no se puedan evitar.
  3. Combatir los riesgos en su origen”

La ley obliga a tener en cuenta estos riesgos psicosociales y actuar ante ellos. Como trabajadores/as tenemos derecho a que se nos proteja.

Imagen: Pixabay

¿Cómo podemos intervenir y prevenir los riesgos psicosociales?

Estos riesgos, a pesar de que parecen muy subjetivos, se pueden medir y, por tanto, se puede actuar hacia su minimización o eliminación. Para ello se establecen planes de intervención y prevención de riesgos y su posterior cronificación en enfermedades físicas y mentales. Si, hemos dicho mentales, ya que hay catalogado diferentes enfermedades mentales como expresiones del estrés:

  • TECNOESTRÉS. En dos variantes:
    • La tecnoansiedad, la persona experimenta altos niveles de activación fisiológica no placentera, y siente tensión y malestar por el uso presente o futuro de algún tipo de TIC.
    • La tecnoadicción, la incontrolable compulsión a utilizar TIC en «todo momento y en todo lugar’, y utilizarlas durante largos períodos de tiempo.
  • ADICCIÓN AL TRABAJO, cuando trabaja muchísimo, se esfuerza más de lo que es esperado por sus superiores, descuidando, de esta forma, su salud y su vida extralaboral; siente impulso de trabajar constantemente.
  • BURNOUT o ESTAR QUEMADO, agotamiento tras varias crisis de no sentir capacidad.

¿Qué podemos hacer?

A nivel individual podemos aprender a regular nuestra respuesta emocional o adquirir mayor flexibilidad, como una manera de aumentar nuestra capacidad de afrontar personalmente estas situaciones de estrés. También podemos adquirir más recursos de respuesta en modo de ampliación de conocimientos técnicos

A nivel de empresa, adaptar las exigencias o condiciones del trabajo y su entorno para que la persona pueda desempeñar de manera que sea “retadora” pero no “amenazante”.

A nivel extra-organizacional existen unas demandas impuestas por los mercados económicos, nuestras exigencias competitivas como sociedad o los nuevos estilos de vida que llevan a estos «nuevos» riesgos psicosociales.

Los profesionales de la psicología de la salud ocupacional es una profesión está muy bien preparada para hacer contribuciones sólidas, eficaces y bien fundamentadas a la mejora de las organizaciones y del bienestar de los trabajadores.

 

Aquí estoy hablando de este tema en el el programa Àgora de RadioAlcoy-Cadena Ser

http://hemeroteca.radioalcoy.com/Home/Player/40288

 

 

 

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