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AFRONTAR LA INCERTIDUMBRE LABORAL EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

Estamos viendo la situación de la pandemia actual en la adaptación a nuevas formas de trabajo, al apoyo de la economía para las empresas, sobre datos estadísticos de desempleo actual y el que se prevé. Es mucha información y detrás de todo ello estamos las personas. Y más concretamente las personas que están en búsqueda de un futuro laboral, o bien porque ya lo estaban antes o bien porque puede ser que ahora haya una regulación del mercado y queden en situación de desempleo.

 A día de hoy no tenemos una respuesta clara sobre qué y cómo va a ser el futuro laboral para nadie, si unos sectores o actividades se verán más afectados que otros, qué trabajos desaparecerán o tendrán más demanda,etc, todo es incertidumbre en el mercado laboral y por lo tanto en qué medida nos va a afectar laboral o profesionalmente.

La incertidumbre genera un malestar psicológico en la persona que se está planteando su futuro laboral, basado en dos aspectos:

  1. Percibimos que no tenemos el control de la situación externa, por ejemplo, «en las decisiones van a tomar mi empresa en cuanto a su actividad».
  2. Percibimos una baja confianza personal para hacer frente a lo que nos venga, por ejemplo, “¿estaré preparado/a para las nuevas exigencias?”, o aún más, “si no salen las cosas como yo quiero ¿seré capaz de llevar esa situación?”.

Este malestar psicológico que se genera está mediado por las emociones y que tienen que ver en cómo percibimos estos dos aspectos. Las emociones están ahí en cada decisión que tomamos. Según los neurocientíficos Antonio Damasio y Joseph LeDoux,  han demostrado cómo no puede haber toma de decisiones sin emociones.

Ante la situación laboral incierta, hay emociones que nos pueden llevar a un estado emocional negativo. Son emociones, nos alertan de que algo no funciona bien (nuestra amígdala activa nuestra faceta de supervivencia) en base a nuestra percepción. Se pueden activarse estos tipos de pensamientos:

  • Presión en los pensamientos de obligación: “tengo que encontrar un buen trabajo”, “tengo que formarme en X”;
  • Enfados y quejas: “todo está muy mal y así no encontraré trabajo nunca”
  • Miedo: “si no encuentro trabajo, voy a perder lo que tengo”, “no lo resistiré”
  • Resentimiento y Culpa: “cuando tuve trabajo, tenía que haber ahorrado” “Después de creer que gozaba del cariño de mi jefe, prescindió de mí, sin darme explicaciones”.

Pero hay que tener cuidado con este efecto de percepción «negativa» en el que sólo os estemos basando en este tipo de emociones, ya que también podría tener estados emocionales positivos y los pensamientos que se activan podrían ser::

  • Gratitud: “gracias a que he tenido esta experiencia, ahora podré…”
  • Esperanza: “en otras ocasiones difíciles también he sabido cómo solventarme”
  • Inspiración: “al ver estos casos de solidaridad me he dado cuenta que quiero trabajar ayudando a los demás”
  • Admiración. “voy a hacer como esta persona tan valiente que conozco”
  • Compasión. “estoy pasando un momento difícil y es comprensible que en momentos me sienta perdida”

Según la psicóloga investigadora Barbara Fredrickson, las emociones positivas no son lo contrario de las negativas. Y lo que provocan las emociones positivas es que se aprovechen mucho más los recursos personales que ya tenemos, por ejemplo, nuestra creatividad o capacidad de aprendizaje, y permiten que desarrollen nuevas capacidades para afrontar nuevos problemas o retos (creación de una espiral positiva).

Determinar si es mejor tomar decisiones en base a estados emocionales negativos o positivos, no es rotundo, pero si que las emociones están ahí cunado tomamos decisiones sobre nuestro futuro laboral: las negativas como una alerta que avisa del peligro o de lo que no funciona; y las positivas para mostrar las oportunidades de resolución racional y ponernos en un enfoque de crecimiento. Habla Fredrickson de la “ratio de positividad de 3 a 1”, es decir, la manera más saludable de llevar las situaciones e tener 3 emociones positivas por 1 negativa.

Por mi parte, quería añadir que ahora son momentos en los que hemos perdido las referencias que teníamos de lo que se suponía que es, era o funcionaban los temas de trabajo. Vamos a necesitar tomarnos un tiempo de observación, de indagación sobre nuestra ocupación y por dónde van las cosas, y tomar decisiones basados en un equilibrio entre nuestro cerebro emocional y el racional, equilibrando emociones negativas y positivas. Y yo añadiría que se momento de combinar apertura y serenidad.

Aquí estoy hablando de este tema en el el programa Àgora de RadioAlcoy-Cadena Ser (Minuto 14:27)

https://play.cadenaser.com/audio/158695249028/

 

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