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UN AÑO SIN PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO

Seguramente para estas fechas, y con la vuelta a la normalidad tras las fiestas navideñas, alguno/a de nosotros/as ya habrá «des-cumplido» los propósitos que nos habíamos marcado para el año nuevo.

Habitualmente se aconseja marcarse unos objetivos personales o profesionales para trazar un plan que nos haga llegar hasta ellos, como una mirada hacia dónde queremos ir. Pero, según mi experiencia y opinión profesional, no siempre nos encontramos en un buen momento vital para concretar nuestros objetivos. Hay momentos o épocas en nuestra vida en los que nos puede ayudar más el dejar que sucedan algunas circunstancias, que maduren o evolucionen aquellos cambios que ya hemos puesto en marcha o consolidar aquello que hemos aprendido en el pasado.

La pregunta sería: ¿Si no tengo claros mis objetivos no avanzo en mi trayectoria profesional o personal? Mi respuesta sería: Depende de lo que hagas durante ese tiempo.

Podemos seguir seguir avanzando personal o profesionalmente a pesar de no tener unos objetivos o mestas definidas durante un tiempo si mantenemos un actitud de APERTURA.

En este inicio de año 2020 hago esta propuesta de variar la dinámica de «marcar unos propósitos» a practicar la actitud de la «apertura». Aquí muestro algunas ideas para que cada persona pueda elegir la que le va a resultar más factible:

  • Observa a las demás personas y presta atención a las decisiones que toman, en qué se basan, sin mantener un juicio sobre ello, o valorando en qué coincides y en qué no.

  • Apertura a las situaciones que nos vamos encontrando mirando un poco más allá de lo que a simple vista se percibe. Una forma de hacerlo es poniéndose en el punto de vista de la otra persona, después desde el nuestro, y también desde la perspectiva de otra persona externa a la situación.

  • Hacer lo que otros hacen, o lo que nos dicen, y compruebo sobre mi mismo si es beneficioso o no para mí. Los consejos o las acciones de otras personas pueden ser un modelo o una guía interesante y útil, a la que en ocasiones nos resistimos a «recibir» para nosotros. Además, muchas veces no se pierde tanto por probar.
Imagen propia

Para saber un poco más sobre esta actitud o forma de posicionarse ante la realidad, la apertura se considera uno de los rasgos de personalidad de un modelo muy utilizado en psicología que se llama “Los cinco grandes”  (Goldberg, 1993), y es uno de los modelos sobre los rasgos de personalidad humanos más reconocidos.

Los Cinco Grandes rasgos son: la apertura a la experiencia, la responsabilidad (tesón), la extraversión, la cordialidad/amabilidad y la estabilidad emocional. Las características que definen a la persona con una alto rasgo en APERTURA A LA EXPERIENCIA  es: sujeto que tiende a buscar nuevas experiencias personales y concibe de una manera creativa su futuro. Incluye rasgos como la perspicacia y la imaginación, así como el interés por una gran variedad de cosas. El rasgo de personalidad que se contrapone a la APERTURA es LA RESPONSABILIDAD-TESÓN y ambos rasgos son igualmente BENEFICIOSOS si manejamos estas dos posturas en un equilibrio.

SI no estamos en un momento de nuestra vida que prevalece el tesón-decisión o constancia hacia nuestros propósitos, practiquemos la apertura de manera consciente y encontraremos también sus beneficios. Tomemos un año sabático de objetivos y practiquemos la apertura a la experiencia.

Aquí estoy hablando de este tema en el el programa Àgora de RadioAlcoy-Cadena Ser desde el minuto 13:40.

http://hemeroteca.radioalcoy.com/Home/Player/40401

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